V CONGRESO MISIONERO NACIONAL
“BOLIVIA CON CRISTO, ESCUCHA, APRENDE, ANUNCIA”
En el Encuentro de Aparecida nuestros obispos latinoamericanos, nos han ayudado a dirigir la mirada hacia la situación de nuestros pueblos, los que viven hoy una realidad marcada por grandes cambios, que nos interpelan como discípulos de Jesucristo y nos invitan a discernir los “signos de los tiempos” a la luz del Espíritu Santo, para ponernos al servicio del Reino, anunciado por Jesús, que vino para que todos tengamos vida y vida en plenitud. (Cf. Jn 10, 10. Cf. DA 33).
Con el lema “Bolivia con Cristo, escucha, aprende, anuncia” hemos iluminado nuestra realidad, animados por las palabras de nuestro Cardenal Julio Terrazas: “No podemos hablar de cambios, de transformaciones si no es a partir de Dios que es Amor, porque es el amor el único que puede cambiar la existencia humana. Ese es el amor que tenemos que anunciar”. Agradecidos por su testimonio fiel y constante a favor de las personas más débiles y necesitadas, como servidor de todos, renovamos con él nuestra vocación de vivir como seguidores y testigos del Señor en todos los espacios y lugares donde Él nos envía. Hemos profundizado en nuestra vocación de discípulos misioneros, llamados a enamorarnos de Jesús, incorporarnos en Él, para entrar en la experiencia del Padre Dios, abiertos y dóciles al Espíritu, asumiendo la cruz como condición necesaria de su seguimiento. Sin embargo, ésta no es la última palabra, la respuesta del Padre es el Resucitado y en él la vida nueva que nos devuelve la esperanza para compartirla en nuestras comunidades.
En medio de una sociedad dividida y enfrentada por intereses polarizados, mirémonos en el espejo de la Trinidad que es Comunión de Amor, y que nos enseña a valorar la pluralidad y diversidad en la unidad. Aprendamos de Jesús los valores y actitudes que nos convierten en testigos y signos visibles de reconciliación, perdón y acogida, para hacer creíble el Evangelio en nuestra sociedad: “Que todos sean Uno…para que el mundo crea” Jn 17, 21
La Iglesia existe para evangelizar, es su identidad más profunda. Por eso la misión es parte constitutiva de la Iglesia y del discípulo del Señor, llamados a evangelizar a todos los pueblos. En otras palabras, la misión es compartir la Vida que nos transmite Cristo en su Pascua con el don de Espíritu, no en experiencias circunstanciales, sino más bien en una "misión permanente", recorriendo juntos un itinerario de conversión y recuperando el sentido de pertenencia a la Iglesia.
En este camino tendremos un fuerte impulso en la próxima realización del Congreso Misionero Latinoamericano-COMLA8 -CAM3, así mismo el próximo Sínodo de Obispos sobre la Palabra y la celebración del Año Paulino en 2008 – 2009. Aprovechemos estos medios que la Iglesia nos ofrece: Beber de la Palabra, alimentarse de la Eucaristía, lugares privilegiados del encuentro con Jesucristo en comunidad, fuente inagotable de la vocación cristiana y del dinamismo misionero (A 251).
- Vivir el encuentro con Cristo para anunciar “lo que hemos visto, oído y tocado con nuestras manos”.
- Testimoniar la comunión en y desde la Iglesia, creando instancias de participación, fortaleciendo procesos formativos, viviendo la unidad en la diversidad de carismas y ministerios, valorando y asumiendo la diversidad cultural donde se manifiestan las Semillas del Verbo.
- Empeñarnos en una misión permanente que haga de todos los bautizados auténticos discípulos misioneros que testimonien con alegría el Reino de Dios en nuestra tierra boliviana.
María, primera discípula y misionera de su Hijo Jesús, como a los apóstoles, nos acompaña y anima en la misión que emprendemos, intercede por nosotros para que con gozo y confianza, cumplamos con el mandato del Señor: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”. (Mt 28,19)
Los Participantes del V Congreso Misionero Nacional
Cochabamba, 16- 20 de abril del 2008









